viernes, 15 de octubre de 2010
DESICIÓN FALLIDA
Estaba cansada de existir, decía sentirse muerta en vida. Para terminar con su desdicha, empuñó un cuchillo y lo clavó en su corazón. Siguió decepcionada de la vida.
miércoles, 13 de octubre de 2010
CARTA A MI LECTORA EXTRANJERA
Prosas Presas en su verde mirada
Ay, este cielo, esta tierra, este aire, este usted, caben en un solo lugar: en mis ojos.
Hace rato ladraba mucho un perro que estaba amarrado, no hice caso a su grito, rato después me asomé y vi que frente a sus ojos una pareja de perros hacían el amor, le hacían el amor al enfadado perro encadenado. Sus ladridos no sé que dirían, desconozco el lenguaje de muchas cosas, pero supongo que no estamos lejos de los sentimientos, de las sensaciones de otros seres vivos, y entonces interpreté a través de sus movimientos y del afán por librarse, que buscaba la libertad, no para evitar a esos ineptos desconocedores del amor, sino para matar un amor que nunca debió de atravesarse en sus colmillos. Usted jamás se atravesó, yo fui el atravesado en sus ojos
Descuide, mi amor no es una fiera, es tan humanamente y sencillo que jamás será cazado por unos colmillos
(escrito un dos de octubre -no se olvida-)
Ay, este cielo, esta tierra, este aire, este usted, caben en un solo lugar: en mis ojos.
Hace rato ladraba mucho un perro que estaba amarrado, no hice caso a su grito, rato después me asomé y vi que frente a sus ojos una pareja de perros hacían el amor, le hacían el amor al enfadado perro encadenado. Sus ladridos no sé que dirían, desconozco el lenguaje de muchas cosas, pero supongo que no estamos lejos de los sentimientos, de las sensaciones de otros seres vivos, y entonces interpreté a través de sus movimientos y del afán por librarse, que buscaba la libertad, no para evitar a esos ineptos desconocedores del amor, sino para matar un amor que nunca debió de atravesarse en sus colmillos. Usted jamás se atravesó, yo fui el atravesado en sus ojos
Descuide, mi amor no es una fiera, es tan humanamente y sencillo que jamás será cazado por unos colmillos
(escrito un dos de octubre -no se olvida-)
lunes, 11 de octubre de 2010
BAILAR
Recuerdo que en una ocasión con un amigo-en un lugar de chupes- una chica ya entrada en la cerveza que apenas sus ojos equilibraban sus pasos, se nos acercó y pidió que bailaramos con ella, vaya petición la suya, de entrada nos negamos y para solucionar dicho rechazo deicidimos invitarle otras chelas ella se negó y nos agarró de las manos, jalandonos hacia el centro junto con la multitud no nos quedó más que seguirla, aún en el lugar de baile, le volvimos a hacer la invitación de otras caguamas; ella se mantuvo en silencio y se movía como un remolino tirando todo a su paso, en este caso todo a su alrededor. Mi amigo como dice -tiene dos pies izquierdos- trató de romper esa teoría, total imposible, en mi caso sucedíó lo mismo, parecáimos unos espantapájaros movidos por el viento, finalmente la chica se desesperó y nos mandó a la goma. Váyanse a la goma, no saben bailar...
Bailar implica en cierta medida, una pasión, un equilibrio, una necesidad, una tradición, yo no bailo, jamás acostumbré a bailar, tarareo la canción y muevo la punta de mis dedos (pies y manos) sólo de ese modo bailo.
Hace rato estaba barriendo, en un momento de atención a lo que hacía, me di cuenta que el barrer asemeja mucho a bailar, en este caso llevo la ventaja a mi pareja, ella se mueve para donde yo quiero, hace giros de un lado a otro, y no me tengo que preocupar por quedarle mal, tampoco en irrumpir en una plática absurda: La magia del baile consiste en el silencio y en oír nuestros pasos -nada paradójico- en ese atrevimiento del palpar los ojos, las manos, la pista.
¿Hay algo más íntimo que bailar frente a los ojos de los transeúntes sin que éstos se den cuenta de la actividad bailable? por que cuando estamos en una clase de danza la pena nos detiene, o los domingos que por estar de mirones en el kiosco a los viejitos que aflojan sus músculos con el danzón nos invitan a bailar a su ritmo.
Yo no digo que bailo, o que con mi pareja escoba he aprendido a bailar, sino que cada quien baila de diferentes modos -bailan los ojos, bailan con dos pies izquierdos, bailan solamente borrachos, bailan cuando oyen una música de su agrado etc-
Bailar implica en cierta medida, una pasión, un equilibrio, una necesidad, una tradición, yo no bailo, jamás acostumbré a bailar, tarareo la canción y muevo la punta de mis dedos (pies y manos) sólo de ese modo bailo.
Hace rato estaba barriendo, en un momento de atención a lo que hacía, me di cuenta que el barrer asemeja mucho a bailar, en este caso llevo la ventaja a mi pareja, ella se mueve para donde yo quiero, hace giros de un lado a otro, y no me tengo que preocupar por quedarle mal, tampoco en irrumpir en una plática absurda: La magia del baile consiste en el silencio y en oír nuestros pasos -nada paradójico- en ese atrevimiento del palpar los ojos, las manos, la pista.
¿Hay algo más íntimo que bailar frente a los ojos de los transeúntes sin que éstos se den cuenta de la actividad bailable? por que cuando estamos en una clase de danza la pena nos detiene, o los domingos que por estar de mirones en el kiosco a los viejitos que aflojan sus músculos con el danzón nos invitan a bailar a su ritmo.
Yo no digo que bailo, o que con mi pareja escoba he aprendido a bailar, sino que cada quien baila de diferentes modos -bailan los ojos, bailan con dos pies izquierdos, bailan solamente borrachos, bailan cuando oyen una música de su agrado etc-
sábado, 9 de octubre de 2010
DEVOTO
A mi bella lectora
Hay veces en que creo en Dios. Que siento la inmortalidad y apuesto a todo mi vida.
Hay veces en que creo en Dios. Que siento la inmortalidad y apuesto a todo mi vida.
PASA-TIEMPO
Vaya jamás lo hubiese imaginado, tú, sometida por tu ahora esposo que en tiempo de secundaria era sólo tu novio o tu hermano como solías llamarle cuando yo te veía con él -los cuernos nunca los sentí- y por supuesto los celos en algún momento me alteraron; pero eran terrenos desconocidos para mí, así que igual y jamás le di demasiada importancia
Y ¿que pasó? si tu eras entonces una mujer de mando, una mujer que gobernaba en el diálogo, en el amor. En aquel entonces eras la niña que me amenazaba en enseñarle los calzones a otros sino te ponía atención, pero claro, jamás llevaste a cabo tu chantaje, pues siempre te puse atención.
Nada es para siempre y el tiempo puso punto final a nuestra intento amoroso infantil. Ahora te hallo toda una señora ya con dos niños y me dices que tu esposo se enoja si te ve platicando con alguien, debo decir que me causa un tanto de asombro y quizás risa el hecho de que te sientas encarcelada, manipulada.
¿Te arrepientes?, pues no lo hagas, él era el amor de tu muerte, o sea tu amor para siempre.
Pasó el tiempo y la vida te dio esposo y éste, hijos, pero ese esposo ya no te da amor ¿y cres que yo podría darte algo? en efecto, podría darte igual otros dos hijos. Más, soy irresponsable, torpe, necio, sucio, y sobre todo, libre; al grado de extraviarme a veces.
Y ¿que pasó? si tu eras entonces una mujer de mando, una mujer que gobernaba en el diálogo, en el amor. En aquel entonces eras la niña que me amenazaba en enseñarle los calzones a otros sino te ponía atención, pero claro, jamás llevaste a cabo tu chantaje, pues siempre te puse atención.
Nada es para siempre y el tiempo puso punto final a nuestra intento amoroso infantil. Ahora te hallo toda una señora ya con dos niños y me dices que tu esposo se enoja si te ve platicando con alguien, debo decir que me causa un tanto de asombro y quizás risa el hecho de que te sientas encarcelada, manipulada.
¿Te arrepientes?, pues no lo hagas, él era el amor de tu muerte, o sea tu amor para siempre.
Pasó el tiempo y la vida te dio esposo y éste, hijos, pero ese esposo ya no te da amor ¿y cres que yo podría darte algo? en efecto, podría darte igual otros dos hijos. Más, soy irresponsable, torpe, necio, sucio, y sobre todo, libre; al grado de extraviarme a veces.
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