jueves, 7 de octubre de 2010

UN BICHO, UNA SOMBRA

Hay un bicho inmóvil en la alfombra de mi sala. Se ha detenido en el centro, un lugar que ofrece varias alternativas. No me parece que esté muerto sin embargo su postura estática me incita fuertemente a pensar en eso. Tiene dos antenitas cortas y no alcanzo a ver sus ojos, sus patas son flacas; apenas se logra definir su silueta. Se ha detenido exactamente bajo la sombra de mi silla y al parecer existe una distancia de cuarenta centímetros entre los dos. Ya han pasado cinco minutos, alrededor no hay nada que provoque ruido, sólo el clic, clic del reloj. La paciencia no es mi vocación y tomo la iniciativa de moverme, de mover un pie, pero al parecer al bicho no le agrada la idea y se mueve con tal rapidez al compás de mi movimiento y justo cuando mi pie vuelve a aterrizar en la alfombra el bicho se detiene, no me queda otra opción que mover el otro pie para equilibrar mi cuerpo. Eso descarta la idea de su muerte.
Son las doce de la noche, y no me queda más que despedirme con un brusco movimiento de todo mi cuerpo al pararme de la silla; el animal hace lo propio como si fuese mi sombra, mi otra máscara, parece una pesadilla. Me consuela saber que es una realidad, que me iré a dormir y no pensarme el personaje de Kafka.

sábado, 2 de octubre de 2010

PROSAS PRESAS EN USTED

Señorita Rosario cuando pronuncié su nombre, un himno religioso detúvose en mi boca. Olvidé este mundo y su bella delincuencia tan organizada para nuestra muerte ¡qué mucho necesito para sentirme feliz, no ya su nombre sino un gran minuto de su persona.
En esta/s prosas quizás débiles literariamente, eternizaré los días a su lado: Cines, comidas, cafés y un tanto de actividades únicas usuales: parques, caminatas, agua de coco y etc. de satisfacciones.
Nuestras sombras se mantienen juntas a la distancia y este cielo se desviste de sus nubes para mirarnos a ambos

Juven

jueves, 30 de septiembre de 2010

NO LEJOS DE LO DICHO

Hace tiempo, apenas hace un año, intentaba forjarme una explicación acerca del porqué no podía escribir algo de lo que veía o de lo que tenía en ese momento, en este caso a la miss Chayito, la mujer que tiene los ojos de un color elegante, verdes, intentaba escribir un buen poema relacionado con esos ojos, un gran poema y me resultaba imposible, varios borradores sirvieron sólamente para darle vida a una fogata y después cenizas.
Finalmente me autoderroté, no como un acto de cobardía, sino por el mero disfrute de su presencia, de su mirada, de su sonrisa, de su todo, me convencí de que el sólo hecho de parpadear y de mirar, mirarla, tenía yo todo, un poema, palabras, imágenes, ritmo, y por supuesto, Musa.
Otra me preguntaría del porqué no le escribía un poema, y mi respuesta sería certera.
Ya había entendido las razones de las ausencias de cada palabra, y respondería a modo del cubano Heberto Padilla a quien conocería muy tarde con este su poema titulado
"lA PROMESA"
Hace tiempo te había prometido muchos
poemas de amor y -ya ves- no podía escribirlos.
Tú estabas junto a mí
y es imposible escribir sobre lo que se tiene.
Lo que se tiene siempre es poesía.
P ero ya han comenzado a unirnos cosas
definitivas: hemos vivido la misma soledad
en cuartos separados
-sin saber nada el uno del otro-,
tratando -cada uno en su sitio- de recordar
cómo eran los gestos de nuestras caras
que de pronto se juntan con aquellas
que ya creíamos perdidas, desdibujadas,
de los primeros años.
Yo recordaba los golpes en la puerta
y tu voz alarmada
y tú mis ojos neutros,
soñolientos aún.
Durante mucho tiempo me preguntabas
qué cosa era la Historia.
Yo fracasaba, te daba definiciones
imprecisas.
Nunca me atreví a darte un ejemplo mayor.


Nunca estuve lejos de lo dicho, realmente no soy el único que dice esa semejante respuesta. Cómo quieres que te escriba un poema si te tengo y cuando imágen y palabra se tienen al mismo tiempo, imposible es escribir sobre ello.

jueves, 23 de septiembre de 2010

A la señorita Consuelo

Te veo y adopto una actitud sumamente nostálgica por el sólo hecho de tener un Consuelo

jueves, 16 de septiembre de 2010

¡¡¡AY!!, MI ALEGRÍA E INSATISFACCIONES


Me pasa contigo querida musa mía, lo que a Vermeer con su Griet, su obra, la belleza de sus pinceles, la técnica de la observación, la agudeza de la luz en cada poro, en los labios; todo eso me sucede. Pero me causa tristeza los celos de Catherina, la esposa del gran pintor, y me deprimo cuando Griet, la volátil, modela el arete de la esposa y ésta no entiende el suceso del momento y hace un insoportable coraje, odio, hacia Griet y también hacia su esposo. El esposo trata de entender los celos de Catherina sin embargo ama y profesa fidelidad hacia su arte, hacia la belleza de Griet y no le queda más que decirle a su desdichada mujer estas palabras -tú no entiendes de arte- ¡Qué tajante, doloroso!! sin embargo es la realidad, ella no entiende eso y no podría embellecerse a su edad con los aretes para un cuadro, porque simplemente el artista necesita una obra de calidad y la ha encontrado todo en la adorable Griet. Tampoco hay contacto entre el creador y su modelo aunque en algún momento la emoción quisiera traicionarlos, más, lo toleran, sobre todo Vermeer, porque sabe que si mancha sus manos con el cuerpo de Griet, estaría violando en efecto su obra, su obra maestra. Querida musa verde ¿hasta cuando terminarán mis palabras para ti, para ambos? no busco modelo porque no soy un pintor, no obstante, cuando ya no te tenga ¿mis palabras de verdad vagarán hacia otros lados, o inconscientemente siempre serán para ti? no tengo esposa, y si la tuviera no tendría que pasar coraje porque no le compraría unos aretes de perla; serían de fantasía como esta existencia nuestra. Nosotros en algún momento violentamos las letras, las palabras, las ideas, pero un poema nuestro no nos saldría tan caro como una pintura de Vermeer.